Ajedrez extraescolar vs ajedrez en el aula: el papel del docente

Por Diego Adla, coordinador de programas en la Asociación Ajedrez Saludable

El entusiasmo despertado por la aprobación de una propuesta no de ley del grupo socialista sobre la inclusión del ajedrez como asignatura curricular para los centros que tengan interés en ello ha provocado un sinfín de reacciones positivas a la vez que se ha intensificado la publicación en las redes sociales de estudios que demuestran la enorme utilidad de nuestro juego y de métodos de enseñanza. Todo ello es perfectamente comprensible dado que aún quedan muchos pasos por dar y el mundo del ajedrez en su conjunto ve muy cerca la legitimación a la larga lucha por el reconocimiento de los beneficios educativos del juego y, obviamente, no se quiere perder esta oportunidad. Reconociendo y apoyando el entusiasmo general, aquí presentaré algunas preguntas y dudas sobre la inclusión del ajedrez en las aulas para que el futuro no nos pille con el paso cambiado y hacer así honor a nuestra fama de personas templadas, profundas y finas en el análisis. Si el listón es demasiado alto, nosotros mismos debemos ser capaces de comprenderlo.  A poco que lo enumeremos, las diferencias del ajedrez en el aula con el actual formato usado en nuestro país de ajedrez extraescolar generan grandes disimetrías de las cuáles señalaré algunas en este artículo:

  1. Diferencia de ratio. En el aula tendremos entre 25 o 30 niños, en el ajedrez extraescolar se puede poner cupos.
  2. Interés de los alumnos. Quién se apunta a una extraescolar va predispuesto a que le enseñen. Aunque se argumente que algunos niños van estimulados principalmente por sus padres, incluso en este caso el alumno tiene una motivación.
  3. Diferencias ostensibles de nivel. Por pura prueba práctica, sabemos que el ajedrez genera grupos muy heterogéneos en nivel. Afrontar este tema en una clase de unos 10 niños ya tiene su complicación, no sabemos cómo será esto con una ratio muy superior.
  4. Formación del profesorado. Por lo que se ve publicado en las redes sociales, es una evidente preocupación la formación del profesorado. Sin embargo, hay un tema casi no tratado. Aunque el profesorado se forme, podrían darse muchos casos en que los niños ganen al profesor, dado que un profesorado formado al margen de la competencia ajedrecística no tendrá solvencia.
  5. Materiales a disponer en el aula. Este tema parece poco importante, pero todos aquéllos que damos extraescolares sabemos lo difícil que es tener a los chicos sólo con fichas o dando explicaciones generales sobre normas del juego o estrategias. Será necesario enfrentar este tema desde el principio. En nuestro caso, quienes damos extraescolares nos hemos preocupado en tener un amplio abanico de posibilidades. Tableros, piezas y relojes para jugar torneos, proyectores, murales, series de ejercicios, etcétera nos permite ser bastante dinámicos en las clases y mantener un alto nivel de interés y fidelidad por parte del alumnado.
  6. Actividades fuera del colegio. A medida que los alumnos van aprendiendo sienten la necesidad de competir y preguntan por torneos, si hay campeonatos de la comunidad, como está organizado el ajedrez federativamente hasta que llegamos al ranking, asunto que… ¡tristemente les produce desvelos! Se nos dirá que la actividad fuera del colegio ya no es asunto de los centros. Pero esto no parece tan sencillo, las AMPAs pueden pedir la coordinación de la actividad, pueden crearse clubes dentro de los mismos coles, etcétera.

En cada tema propuesto, que no son todos, hay un amplio horizonte de reflexión por delante.  La pregunta es: ¿de qué manera podemos los profesores de ajedrez colaborar  concretamente con el inevitable debate?

Portafolio del profesor de ajedrez

En este artículo comenzaremos a darle forma a una herramienta que, creemos, puede ser muy valiosa a poco que los profesores de ajedrez entendamos que necesitamos poner negro sobre blanco la experiencia recogida hasta ahora en los centros escolares ya que empieza un nuevo tiempo en el que deberemos hacernos entender por la amplia y formada comunidad educativa que será muy exigente a la hora de recibir la formación específica que los profesionales del ajedrez podamos compartir con ellos. Nos referimos al Portafolio del Profesor de Ajedrez.   Ana Cristina Santamaría comenzó a aclararnos en el número anterior de Ajedrez Social y Terapéutico qué es el Portafolio. Teniendo ese tramo recorrido, la idea ahora es dar algunos ejemplos de cómo podemos los profesores servirnos de esta herramienta para, según dicen los profesores universitarios  González y Pujola “tomar las riendas de su proceso de formación continua”. Es precisamente esta formación la que proponemos puede ayudarnos a reflexionar plenamente en nuestra tarea y esperamos nos permita ser una parte importante y de alto nivel en el debate que se aproxima. Sabemos de la dificultad de la propuesta por lo novedosa, citando nuevamente a los profesores nombrados anteriormente “la propuesta del Portafolio en sí misma es innovadora ya que no está ligada a ningún programa formativo e intenta empezar de una manera natural un proceso de comunicación entre profesionales interesados en compartir sus experiencias desde una perspectiva de práctica reflexiva”. También será difícil por lo que llevará de esfuerzo extra, no sólo por el tiempo que deba usarse, sino también porque la introspección y autocrítica que será necesaria nos exigirá mucho personalmente.  Para los escépticos que se preguntan por qué deberíamos esforzarnos, les citaré un presupuesto de Richards y Lockhart (1994) “la experiencia es insuficiente para el perfeccionamiento”.  Y ya que hablamos de ajedrez, una frase del actual Campeón del Mundo Magnus Carlsen “la experiencia está sobrevalorada”.

Nota: este artículo s epublicó en la revista Ajedrez Social y Terapéutico, que edita el Club Chess Magic de Extremadura

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