La competencia pedagógica en el profesor de ajedrez

Por Diego Adla, coordinador de programas en la Asociación Ajedrez Saludable

810900_97544645La competencia pedagógica es el objetivo. Es fundamental porque es mucho lo que nos jugamos.  Sin embargo aún no está determinado por los organismos pertinentes cuáles serán estas en el marco de la enseñanza del ajedrez en el aula.  La propuesta del Portafolio del Profesor de Ajedrez  es para posicionarnos en la reflexión de la práctica educativa del ajedrez incluso antes de que haya sido requerida. Precisamente esta celeridad impulsará nuestros aportes.

El desarrollo de la idea del Portafolio del Profesor de Ajedrez (PPA) requiere al principio mucha lectura y comprensión.  Una vez recorrido este camino sigue la decisión para realizarlo y tener constancia en ello. De gran ayuda es, por ejemplo, hacer cortas anotaciones de las observaciones hechas en clases en un Diario.  También considero muy positivo tener una idea clara de nuestra Filosofía Docente y Método de Enseñanza, todo debidamente apuntado.  A menudo se presentan casos inesperados en dónde tener claro quién soy como docente  (que lo extraemos de nuestra filosofía) y cómo hago para realizar la ejecución en la práctica (que lo extraemos del método de enseñanza)  resultan pilares decisivos.  Personalmente, en los últimos años se me ha dado el sorprendente caso (quizás ahora ya no tanto por la insistencia en presentarse con distintos actores) de aquéllos niños que teniendo una capacidad superior al resto demuestran su falta de interés por la actividad. Este es un caso mucho más delicado de lo que parece, dado que estos niños adoptan una postura inflexible, resistentes incluso a las concesiones del profesor/a quien puede efectuar diferentes estrategias para motivar al alumno.  Algunos responden positivamente y otros en cambio se enrocan en la negatividad. Lamentablemente no todos los casos fueron solucionados con éxito. Algunos lo dejaron y otros siguieron y cada uno decidió en torno a todas aquéllas cosas que marcan su singularidad.  Sin embargo, recoger en el PPA todos estos casos ha enriquecido mi práctica docente y me ha hecho ver errores que, si bien no me libra de volver a cometerlos, al menos permite algo que considero decisivo, la emergencia de la singularidad.  El PPA abre multitud de puertas para el análisis por tanto amplia nuestra visión y eso nos permite entrar en el concepto fundamental señalado por Schön (1983) de reflexión-acción que como interpretan González y Pujola (2006) “define el proceso consistente en analizar la labor desarrollada por los profesionales a través de sus acciones” y concluyen “para que sea más consciente de los problemas que afectan a su trabajo y actúe en consecuencia”.

Otro aspecto importante, consecuencia de lo comentado en los párrafos anteriores, es la Elaboración del Material Docente.  Personalmente diría que este apartado cuando va de la mano del PPA es bastante fácil de realizar.  Las necesidades de los alumnos surgen con claridad y por tanto con imaginación y ganas las rutinas de trabajo en el aula a través de la elaboración de materiales adaptados a los grupos emergen con cierta espontaneidad.  Este aspecto ha sido el más gratificante, si cabe, por su relación inmediata con los buenos resultados educativos.

En la práctica del monitor de ajedrez de competición los resultados de los alumnos son suficiente prueba de la calidad del trabajo efectuado, en general no hacen falta valoraciones anexas.  Pero esta costumbre no podrá usarse en el ajedrez extra escolar ni en el ajedrez en el aula dado que muchos de los niños simplemente no competirán, al menos lo suficiente, como para darnos una idea por esta vía. El portafolio nos permitirá usar otras vías de información además de los consabidos exámenes o fichas. Las encuestas tienen un gran valor para aproximarse tanto a la labor docente como a las impresiones de los alumnos. De todas maneras, es interesante advertir que esto no debe transformarse en una tiranía del alumno, sus impresiones deben formar parte de un todo que nos ayude a reflexionar, planear y hacer teniendo en cuenta la singularidad del alumnado pero sin olvidar los objetivos a corto y largo plazo que los monitores de ajedrez escolar debemos tener siempre presentes para la mejora de la calidad educativa.  La enseñanza del ajedrez debe ir más allá del entretenimiento. Un ejemplo claro, en el que muchos monitores caemos tarde o temprano, es el uso excesivo de los ordenadores para efectuar juegos de ajedrez con los entretenidos programas para niños.  En este caso, nosotros mismos tiramos piedras contra nuestro propio  tejado porque luego resulta más difícil que vuelvan al tablero dado que el ajedrez frente a frente tiene un ritmo muy distinto a la fácil e instantánea satisfacción que se produce con las imágenes y sonidos digitales. Para todos los monitores debería ser inolvidable la lista de beneficios que produce el ajedrez y todos ellos están relacionados con la concentración y el trabajo propio, piedras angulares de todos los beneficios siguientes.  Si nos salimos de este camino por la exigencia de satisfacción inmediata del alumnado, habremos dado un paso en dirección contraria.

Los últimos apuntes nos dirigen a la importante cuestión de coordinar los objetivos a corto y largo plazo para dar coherencia y unidad al trabajo que se vaya efectuando. Pongo un ejemplo típicamente ajedrecístico. Todos los monitores de ajedrez escolar sabemos de la enorme dificultad que supone enseñar a niños a partir de 6 años la diferencia entre los conceptos de jaque mate y rey ahogado. Si nuestro objetivo de largo plazo es que a fin de curso sepan jugar una partida de principio a fin, será esencial en nuestro corto plazo una batería de trabajo sobre la diferencia entre el mate y el ahogado. Además hay que tener en cuenta la visión del carácter abierto y dinámico del portafolio que nos permitirá mantener el paso de la actualidad y, sobretodo, no dormirnos en los laureles cuando creamos que ya lo hemos conseguido todo.

Conclusión

El Portafolio del Profesor de Ajedrez deberá transformarse con el tiempo en la herramienta decisiva para la entrada con fuerza en el mundo educativo. Nos dará formación pedagógica y aportaremos todo lo que hemos estado trabajando a lo largo de tantos años de esfuerzo en los que hemos sumado una gran experiencia que, si bien por si sola es insuficiente, sin embargo es determinante dado que somos los auténticos especialistas en la enseñanza del ajedrez. El abanico que se abre tras la aprobada propuesta parlamentaria tendrá que encontrarnos más formados que nunca.

Bibliografía

González, M.V. y Pujola, J.T. (2006): “La reflexión en el proceso de formación: el Portafolio”

González, V. y Pujola, J.T. (2007): “El Portafolio Reflexivo del Profesor”, en VVAA La biblioteca de Gente 1, Barcelona, Ed. Difusión.

Richards, J. y Lockhart, C. (1994): Reflective Teaching in Second Language Classroom, Cambridge, CUP. Versión española, Estrategias de reflexión sobre la enseñanza de idiomas: (1998), Madrid, CUP.

Schön, D. (1983): The reflective practioner: How professionals think in action. New York: Basic Books Inc.

Nota: Este artículo se publicó en la revista Ajedrez social y terapéutico, que edita el Club Magic de Extremadura

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